sábado, 14 de abril de 2012

Página 2


José Cadena
Editor
Semanariovocero@hotmail.com

El dinero y poder corrompen a las personas y se creen Dioses

Tiempo atrás los pre candidatos, eran hombres y mujeres pobres, humildes y amigos de todos; caminaban con el pueblo y suplicaban un voto, mintiendo y engañando a los ciudadanos. Decían que ellos serán los salvadores del pueblo y  de una u otra forma lograron engañar y confundir al al pueblo y se hicieron elegir,  lastimosamente en la actualidad son nuestros representantes y estamos pagando las consecuencias. 
Qué pena que nuestro pueblo sea tan ingenuo y se deje lavar el cerebro,  por parte de estos políticos mentirosos y corruptos. Por algo los países desarrollados nos critican señalando que los ecuatorianos todavía no aprendemos a votar con conciencia y sabiduría,  de acuerdo al Plan de trabajo que presentan cada  uno de los candidatos y más bien nos dejamos llevar de falsas pasiones y sentimentalismos.
Cuándo llegará el tiempo que aprendamos a elegir personas que de verdad nos representen y trabajen sobre lo ofrecido en campaña y no por interés político y económico; traicionando y burlándose de la sencillez de un pueblo humilde, quienes equivocadamente los eligieron como representantes de nuestro pueblo; cuando votemos con sensatez e inteligencia, será otro cantar.

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¿PORQUÉ NO VOY A MISA?

Mucha gente me ha preguntado,  cuál es la razón del porqué no voy a misa; pero me ha resultado bastante difícil responder adecuadamente o de una manera convincente, porque no hay una razón poderosa para no hacerlo.
Sin embargo me permito hacer algunas reflexiones que vienen muy bien al tema que estamos analizando,  en primer lugar toda mi niñez y mi juventud crecí con ellos, desde que fue bautizado solemnemente en la “Isla” por el Padre Lorenzo, cuyo apellido no lo conozco, pero le decían el negro. Este sacerdote era del orden de los Carmelitas descalzos; luego de ello y ya en la edad escolar conocí a algunas religiosas de la misma orden, como las Hnas. Leonilda, Rita, Teresa, Martha, Lucía, Elvira; quienes más las recuerdo, a pesar de que habían otras que no permanecían mucho tiempo.  De la misma manera conocí al P. Francisco Villamañán, Francisco Rendueles (Pelayo), P. Luis Miguel Sedano Gallo, Francisco García y a los Hermanos Jorge Males Castro, José Septién, José Masache, Narciso Narváez y luego en la vida estudiantil de Secundaria y Universitaria, conocí al P. Juan Berdonces, Juan Cantero, Benito, Jesús Arroyo, Pablo Meneses, Edgar Pinos, José Luis Navarrete y al Mons. Gonzalo López Marañón, de quien guardo un grato recuerdo.
Todas estas Religiosas y Religiosos, los he conocido como gente con verdadero carisma, vocación de servicio y sobre todo convicción de lo que hacían, por ejemplo doy testimonio y pongo las manos al fuego por la Hna. Rita Tobón, quien fue mi segunda madre y la probidad del Mons. Gonzalo López y de los demás Sacerdotes y Hermanas; a pesar de que en la viña del señor hay de toda variedad y cada uno con su propio estilo, pero en definitiva eran buenos.
Tengo un recuerdo muy grato de la Misión Carmelita, porque conviví con ellos cinco años de mi juventud, trabajé junto a ellos en  calidad de Misionero, sin cobrar una mensualidad como lo hicieron el resto de mis compañeros que estuvieron en el Seminario,  que la comunidad católica los conoce perfectamente, porque muchos de ellos fueron funcionarios públicos de elección popular. Los dos años que pasé formando parte del Equipo Misionera Indigenista, Junto al P. José Luis Navarrete, Alessandra Castegnaro y Carlo Foletti; en aquél tiempo pasábamos la mayor parte del mes, metidos en las comunas, que en ese tiempo los habíamos constituido en la Federación Jatun Comuna Aguarico y empezamos solamente con 18 comunas del Aguarico, San Miguel y una del Dué (Chuscuyacu).
Lamentablemente a medio siglo de mi vida, vengo a presenciar algo bochornoso y vergonzoso por decir lo menos, resulta que un grupo de gente a quien se le habían permitido una serie de prebendas y poder, se revelaron a un grupo de sacerdotes, que por obediencia y disposición del Vaticano, se habían hecho cargo de ISAMIS; pero más pudo la codicia y ambición que la cordura, obediencia, respeto, caridad cristiana y sensatez, es decir para esta gente no existió ninguna de las virtudes teologales establecidas por el derecho canónico.

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