Derrota de Correa
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha decidido
indultar a los directivos y al periodista del diario El Universo condenados a
penas de prisión y fuertes multas por un delito de injurias contra él. No se
trata de un gesto de magnanimidad por parte de Correa, sino de una derrota en
su intento de silenciar la crítica en Ecuador. Las reacciones internas e
internacionales, tanto por parte de Gobiernos democráticos de todo el mundo
como de la sociedad civil, han impedido al presidente ecuatoriano perpetrar un
grave atentado contra la libertad de expresión. Correa tiene derecho a que se
respete su honor y la prensa la obligación de respetarlo, pero tras el carácter
ejemplarizante que los tribunales ecuatorianos quisieron imprimir en la
sentencia contra El Universo latía otro propósito: demostrar el peso del
Ejecutivo en la administración de justicia de modo que se generalizara una actitud
de autocensura entre los medios.
El indulto de Correa no devuelve al punto de partida
las relaciones de su Gobierno con la prensa. El presidente ecuatoriano ha
dejado al descubierto hasta dónde está dispuesto a llegar en el castigo a las
voces críticas. Gracias a ello, la comunidad internacional y sectores internos
hasta ahora expectantes han constatado la naturaleza del régimen político que
quiere para Ecuador. No es un régimen distinto al de otros países que, como
Venezuela, olvidan deliberadamente que los sistemas democráticos no solo exigen
legitimidad de origen sino también de ejercicio. Es esta última la que se viola
cuando se intenta cerrar periódicos y encarcelar periodistas mediante condenas
ejemplarizantes, en las que además se deja traslucir con intención la
influencia del Ejecutivo. Esta manera de proceder ha desdibujado la razón que
le asistía al presidente de Ecuador al defenderse de unas graves acusaciones
sin pruebas.
El espacio de libertad abierto tras estos avatares
judiciales debe mantenerse y ser utilizado con rigor y responsabilidad.

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